jueves, 26 de junio de 2008

El ombligo y las estrías

Desde chiquitita trataba de no rascarme demasiado el ombligo ni tallarme fuerte cuando me bañaba; me sacaba la mugrita con aceite Menen, siempre vi a mi ombligo como un vínculo con mi madre, como si aun existiera ese cordón. Cuando me embaracé mi ombligo sufrió, ¡y mucho! Pobrecito, se estiró y se estiró hasta que ya no pudo más y se botó. Yo le tenia pavor a eso, sentía cómo se estiraba, la comezón... y todo mundo diciéndome "no te rasques", medio mundo dispuesto a darme un manazo si tan solo me veían la intención de llevar la mano a mi barriga con las uñas por delante "¿Qué no ves que salen estrías?
Y lo típico: "Ponte aceite de almendras, pero que sean dulces si no, no", "Tómate mínimo tres litros de agua al día" ( con sus correspondientes cinco horas en el baño), "Ponte de la Mustela nueve meses, esa es la buena", "Si te embarras aceite de oliva ni una estria te sale". Bueno, de todo me puse y mi lindísima panza quedó como trepadero de mapache y mi pobre ombligo, después de tanta tensión ahora parece globito desinflado. ¿Por qué no funcionó, si hice todo? Me embarré y me embarraron de todo, me mordía los cachetes por dentro y por fuera si hubiera podido, para no rascar mi ombliguito.
Sólo veía cómo se estiraba y se estiraba, y todo esto sólo me recordó la canción Stuck in a moment de U2 cuando termina "It's just a moment/This time will pass".
Pero no, resulta que no hay modo de escapar de las estrías y que si se tuvieron durante la pubertad, es más probable tenerlas en el embarazo. Lo mejor que se puede hacer es mantener cuidar mucho el aumento de peso... cuidar la alimentación para que no falte ningún nutriente pero no excederse en antojos y dulces.
Pero he decidido cuidar mi ombliguito de nuevo, porque ahora, además de sentirlo como un vínculo con mi madre, lo siento también como un vínculo con mi nena.

lunes, 23 de junio de 2008

Adivinar el sexo del bebé... entre juegos y ciencia

Ya con esto de la tabla china, me quedé con la duda acerca de otros “métodos” que se utilizan para tratar de adivinar el sexo de un bebé. Me encontré con un artículo de MedicineNet.com, donde se mencionan algunos "procedimientos" que pretenden tener algún fundamento “científico”. Uno de ellos es el que ya mencionamos: saber qué sexo tiene un bebé de acuerdo con el ritmo cardiaco.

La premisa es que cuando el pulso del bebé es superior a 140 pulsaciones por minuto (ppm), hay mayores posibilidades de que sea un niño, y si es menor a 140 ppm, que sea una niña. No obstante, los médicos aseguran que el pulso de los bebés varía constantemente durante toda la gestación, aunque sí se ha observado que en el momento del parto el corazón de las niñas sí late más rápido que el de los niños.

Otra creencia es que mezclar orina de la mamá con Drano (destapador de tuberías químico) puede producir cambios químicos y de color en la mezcla resultante, de acuerdo con el sexo del bebé. El procedimiento no tiene sustento científico y, además, puede ser peligroso que una mujer embarazada manipule ese tipo de sustancias.

Una creencia más es que, si una mujer está embarazada de un niño, tendrá más vello o éste será más grueso (o crecerá con mayor velocidad), debido a la presencia de testosterona en su sangre. No obstante, según afirman en el artículo de MedicineNet.com, la cantidad de testosterona que puede generar un bebé no es suficiente para provocar un cambio hormonal en una mujer.

Sin embargo… resulta que, en cuanto a los mareos matinales… sí hay evidencia estadística de que, a mayor incidencia de náuseas por las mañanas, mayores posibilidades de que el bebé sea una nena (por desgracia nosotros fuimos de los casos que apoyan dicha evidencia estadística, y lo digo por las náuseas, no por la gran maravilla de recibir a una nena). Es decir, no es un factor determinante y seguro, pero sí es indicativo de una mayor posibilidad. Esto se debe, probablemente, a la mayor presencia de la hormona GCH (gonadotropina coriónica humana).


¿Qué pruebas científicas quedan? Cuatro solamente. Una es el ya conocido ultrasonido. Las otras dos son la amniocentesis, la toma de muestras de vello coriónico y el análisis de ADN en sangre u orina.

El ultrasonido ya es conocido y muy utilizado, e incluso ahora se pueden hacer ultrasonidos de cuarta dimensión (con movimiento en tiempo real y sensación de “volumen” en las imágenes resultantes).

La amniocentesis consiste, simple y llanamente, en extraer del útero una muestra de líquido amniótico con una aguja. No obstante, este procedimiento sólo es indicado cuando hay sospechas de enfermedades y no debe ser utilizado sólo para saber el sexo de un bebé, pues al ser una prueba invasiva es muy riesgosa.

La toma de muestras del vello coriónico tiene el mismo problema: es un procedimiento invasivo que puede ser peligroso.

Por fin, el análisis de ADN en sangre u orina resulta efectivo, pero en este momento una prueba de este tipo tiene un precio demasiado elevado y no se maneja en forma comercial. En este link se puede leer el artículo completo, en inglés.

¿Cuál es nuestra sugerencia? Seguir adivinando, haciendo planes, pensar en ambas posibilidades… seguir invitando a nuestros familiares y amigos a adivinar y hacer pruebas inocuas y hasta divertidas, para que nuestro bebé escuche desde antes las risas y voces de quienes ya le quieren. Hacer las pruebas de la forma de la pancita, adivinar con la tabla china, o identificar qué comidas provocan más antojos, no produce ningún daño y sí puede ayudarnos a estrechar lazos, aunque no sean concluyentes ni científicas. De cualquier modo, sea quien sea que prediga lo que sea... tiene 50% de probabilidades de adivinar :)

Después… esperar a que en una de ésas decida ponerse en una posición que permita ver qué sexo tiene (mi nena no nos dejó ver nada hasta el quinto o sexto ultrasonido, que ya fue en cuarta dimensión… y apenas por unos segundos). En cualquiera de los casos, siempre será una fuente de alegría y vitalidad para todos.

El sexo de un bebé: si ya adivinaron con el péndulo y la forma de la panza... ahora le toca a la "tabla china"

Parte del folklor, diversión y fuente de nervios durante el embarazo (como si faltaran más) son todas las adivinaciones en torno del sexo del bebé. Que si a la amiga de una prima una adivina le dijo qué era con sólo ver una botella con agua, que si con el péndulo porque cuando gira o se mueve en forma recta, que si la panza es "de piquito" o "redondita", que porque la mamá llora mucho, que porque tiene agruras...
Dando vueltas en Internet encontré una más... una supuesta "tabla china" de la cual no se saben ni el origen ni su fundamento (al menos no más que el método de la forma de la panza), más que su presunto origen "chino". Se calcula primero la "edad lunar" de la mujer (añadiendo dos años si nació en enero o febrero, o uno si nació en otro mes... añadir años... ya vamos de gane) y luego se consulta en una tabla la edad lunar interpolada con el mes de concepción. En un link de Babysitio.com se puede ver la "tabla china para consultar el sexo del bebé". Tal vez hasta puedan imprimirla y hacerla parte de un juego en el baby shower.
Para quienes no tengan mucho ánimo de hacer operaciones y prefieran un resultado rápido , fiable y sin estar pensando si es antes del cumpleaños o después, o si son dos mas dos, encontré en el sitio Obfocus.com una calculadora en línea de la "tabla china", aunque está en inglés. No obstante, hice una traducción de los botones del sitio. Los resultados son "It's a girl!" o "It's a boy!" para niña o niño respectivamente.
Por cierto, el mismo sitio Obfocus menciona que otro "método" de adivinación se basa en el ritmo cardiaco. Según la creencia, si el ritmo cardiaco fetal es inferior a 140 latidos, hay mayores posibilidades de que sea una niña. No obstante, ahí mismo dicen que no hay evidencia científica de que esto sea cierto (y citan las fuentes bibliográficas).
Ojalá que les sirva, al menos para decir que ya se hicieron todas las "pruebas" :)

jueves, 19 de junio de 2008

Y nosotros pensamos que su bambineto le duraría seis meses...


Aún estábamos esperando que llegara mi nena. Eran ya las últimas compras de preparación. De pronto nos preguntamos dónde dormiría. En ese entonces teníamos menos espacio que ahora, y una cuna sólo podríamos haberla colgado con cadenas sobre nuestra cama, lo cual podría provocar más de un problema para todos :)

Habíamos visto que uno de sus primitos, que le lleva unos meses apenas, dormía dentro de un bambineto o portabebés (el cual colocaban sus papás a su vez dentro de la cuna), es decir, una especie de canasto con asas donde se puede acomodar a un bebé para transportarlo, cuando se duerme durante una visita, etcétera.

No obstante, a nosotros también nos pareció una buena solución para dormir a mi niña hermosa, pues además de ahorrarnos espacio, por ser de tamaño pequeño guardaría mejor el calor sin necesidad de usar demasiadas mantas (o al menos eso pensaba yo, porque eso de las mantas se presta a más de un debate... que luego trataremos).

Comenzamos a buscar un bambineto. Unos eran demasiado adornados, llenos de encajes y listones (lo cual no nos pareció ni atractivo ni seguro), otros demasiado endebles, y seguro al poner dentro a un bebé asumirían más la forma de una bolsa para el mercado que de un bambineto... otros se veían más pequeños de lo que pensábamos que requeriría mi niña para moverse con cierta libertad. Unos más se veían fabricados en forma burda... recorrimos tiendas departamentales, centros comerciales... hasta que encontramos el "Portasueños" de D'Bebé.

El bambineto de D'Bebé es amplio, tiene un marco de aluminio que le da mucha estabilidad, la tela es de algodón, con una colchoneta de hule espuma forrada con algodón, una manivela para levantar o disminuir el ángulo de inclinación de la zona de la cabeza (para levantarla un poco y evitar los peligros de la regurgitación o el reflujo)... y en colores más sobrios que los de otros bambinetos que hemos visto. También tiene bolsas laterales que aprovechamos para guardar pañales, trapitos y sabanitas, lo más usado en los primeros días.


Quizá no es un dato muy relevante, pero el nombre "Portasueños" nos pareció lindo... porque portaría los sueños de nuestra bebé... y nuestros propios sueños, mientras la viéramos ahí durmiendo, mientras nos imagináramos cuando creciera un poco más o cuando comenzara a vernos con mayor atención...

La amplitud del portabebés de D'Bebé también nos atrajo... tendría espacio para crecer hasta que fuera un poco más grande y cupiera en su cuna. Nos hacían bromas de que ese portabebés parecía para que yo durmiera en él... o que le duraría hasta que tuviera cinco años (y así nos ahorrábamos la cuna). No obstante, comprobamos que el portabebés duraría casi dos meses... antes de que comenzara a buscar por sí sola la mejor posición para dormir... porque después requirió más espacio para soñar, para crecer, para que cupiera toda la luz de su sonrisa.

Cuando vimos por primera vez este producto lo pensamos un poco, porque cuesta poco más, poco menos de 800 pesos (unos 80 dólares), e intuíamos que no nos duraría más de tres meses (si es usado como cuna provisional, porque para transportar a un bebé o para hacer visitas creo que puede seguir funcionando un poco más de tiempo). No obstante, es un producto destinado a durar al menos para otros dos o tres bebés... lo cual sería bueno si alguna vez se ofrece...

El único problema que le vimos fue la fragilidad de las asas. Éstas son elaboradas con tela delgada y están cosidas al portabebés. Creo que para movimientos incidentales estaría bien pero no se ven muy confiables, por ejemplo, para caminar varios metros con el bebé dentro (claro que esta situación es improbable). La verdad hubiera preferido unas asas con construcción más sólida y quizá un material más duro como vinil, o al menos con mayores refuerzos. Para algunos quizá también la colchoneta debería ser un poco más rígida (algunos dirán que más mullida, pero hay que evitar que sea demasiado mullida). Además, es un producto mexicano.

Como cunita nos sirvió dos meses y un par de semanas... pero fue muy útil... nos resolvió más de un problema y quizá mientras decidimos su destino pueda ser hogar para sus muñecos.... o ya veremos.

La historia de este blog

Este sitio es pera dulce porque a mi nena le gusta la pera. Esa fruta fue la primera que probó, su primer descubrimiento de otro sabor distinto a la leche... y el origen de muchas sonrisas que iluminaron nuestro mundo completo.
Sabemos que muchos otros padres están buscando información justo en este momento... y nosotros ya la habíamos buscado o la seguimos buscando, así que les compartiremos aquí lo que hemos encontrado y seguimos hallando. Entre la emoción del embarazo y la proximidad del nacimiento, a veces no tenemos bien claro por dónde comenzar. Así que pueden comenzar aquí y regresar seguido.
Dejen sus comentarios, saludos... envíen correos electrónicos con peticiones... y esperamos que la información les sirva mucho.

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